El plagio: Cuaderno de bitácora
Los bártulos que cargo sobre mis hombros –más, mucho más adentro que las 43.591 neuronas (sí conozco el número y el tamaño exacto de mis limitaciones) con las que bostezo o me entusiasmo o esbozo una sonrisa cómplice, cada vez que en un texto reconozco algo, sin certezas, que ya he visto antes– este pesado equipaje, que acarreo por domicilios ajenos, habitaciones por horas, estos bártulos embarazosos, pesadísimos, sobre mis hombros... Dentro, muy dentro y antes de mí.
21 agosto 2006
[OPTIMISMOS]
-Sabes, Friedrich, siempre fui un niño triste. Cuando mi padre me llevaba a ver los fuegos, los bailes, las fiestas y las guirnaldas, era incapaz de disfrutar con el resto de los chiquillos, porque era incapaz de olvidar que las luces, las formas, las bellas mujeres, los juegos, todas las cosas que uno debería disfrutar cuando se es niño, todas estas cosas sólo duran el tiempo que un suspiro en la oficina, el arco iris en el cielo, la flecha en su vuelo, las efímeras en una tarde de verano, las centellas de la fogata, la pelota en el aire, la onda en el agua. Así pues, desde pequeño, observé el mundo con ojos maravillados, pero teñidos de angustia, pues en el cordero veía la pelliza, en el árbol la leña del invierno, en el joven príncipe al tirano viejo, en el joven escribidor de izquierdas al consagrado académico pro-americano, en las humildes rosas de Laura las pretenciosas odaliscas de escapistas y decadentes; en los cuentos crueles, aunque sinceros, de mi madre, las asépticas historias de plástico y merchandising de mis nietos. Todo cambia y nada permanece. El hombre nace a la muerte y al olvido. El río de mi infancia ya no es más que un embalse, 1546 adosados y un campo de golf.
-Ah, Heráclito, bienaventurada sea tu culpable inocencia... Nunca dejarás de ser un hipócrita redomado y un optimista. No cesarás jamás de repetir hasta la eternidad todas estas sandeces y yo me veré obligado a escucharlas hasta el fin de los tiempos. El dolor de cabeza que me produjiste ayer, me lo repetirás otra vez mañana. Cambiarán los nombres y nos contarán las mismas patrañas. Las primeras y las últimas palabras de los hombres son siempre idénticas. Pobres excusas para no mojarse en el río, que hace frío y no tengo alma para cambiarme; después vendrá otro de tu calaña y dirá lo mismo, lo cual será igualmente insufrible y acabaréis por volverme loco. El sabio reconoce al burro de la noria como un hermano de fatiga y condena. Por lo demás, esto carece de importancia y ya todo te lo dije mañana.
05 mayo 2006
Leyendo últimamente una obra especializada en el Arte Contemporáneo, descubro la confirmación de una sospecha que me ronda y atormenta desde hace bastante tiempo, y es la tal sospecha de la existencia del Arte Invisible. Desechados el Arte Conceptual, el Anti-Art, las latas de caquita de artista (ver infra los intentos de Manzoni –tan ingenuo el pobre– de cagarse en el mercado del arte), y el Arte Primitivo como manifestaciones decadentes del estadio último del Arte Capitoburgués, no se salvan ni los urinarios convertidos en arte y nuevamente reconvertidos a martillazo limpio en (restos de) mobiliario sanitario. Resulta ahora que lo moderno, lo actual, lo contemporáneo, lo más atrevido y gamberro es esconder el cuadro, el wáter, el cadáver destripado de una vaca o de un homeless, y después publicarlo a bombo y periodiquillo especializado en estética. Después de la muerte del artista, del caballete y de la obra, el siguiente paso era inevitable. Platón ya los barruntaba a los artistas del futuro cuando definía el estatus ontológico del Arte PHANTASMA: copia de la copia de la copia de la IDEA. Bienvenidos.14 marzo 2006
La Sirenita logró retener al príncipe del cuento. Pocahontas fue feliz y comió perdices con John Smith en Inglaterra y en el Nuevo Mundo al que regresó como civilizadora. Bambi tuvo un hijo y hubo de escapar otra vez del bosque en llamas. Hércules no estranguló a sus hijos cuando Hera le hizo perder la razón. Quasimodo no lloró desde lo alto de la catedral de París a la gitana Esmeralda, la cual no sólo no fue ejecutada, sino que alcanzó finalmente la felicidad por siempre jamás. ¿No me creen? Pues vayan y pregúntenle a su Creador, la persona que detenta urbi et orbe los derechos de autor de todas estas historias y muchas otras más. Se llama Walt Disney® Productions, y es además, según la UNESCO, el escritor más traducido del planeta. No se asusten, al fin y al cabo, ya Cervantes le había arrebatado a Cide Hamete Benengueli los destinos de Alonso y de Sancho. Sus discípulos ilegítimos, Avellaneda, Montalvo y Menard, no hacían más que continuar en esto la labor de Padre natural. ¿Faltan molinos? ¿Sobran productoras?
22 febrero 2006
¿Quién fue el primero? ¿Quién inventó la rueda? ¿Y la flecha, el endecasílabo, el soneto, los pendientes, la llave, los espaguetis carbonara, el rap, el código mercantil y la picana y los best-sellers y el método Ogino? ¿Quiénes eran Hammurabi, Homero, Ossian, Émile Ajar, la señorita O, Per Abad, o Jesucristo García..?
No, no me lo digan. No quiero saberlo.
Estalla una guerra, o una revolución, o se levanta el pueblo contra el tirano. Y todos, sin excepción, debemos elegir.
Hay quien duerme tranquilo por las noches, colabora discretamente con el invasor, el dictador o los militares, denuncia discretamente nombres, o patenta tiritas, vacunas contra la malaria o mapas genéticos, ondea banderas, trabaja para una multinacional o se convierte en poeta oficial y saluda marcialmente.
Y hay quien se echa al monte, reparte folletos anónimos, o firma una carta de denuncia o se une a manifestaciones silenciosas; No, no se me hagan ilusiones: éstos siempre andan dando avisos de bomba o levantándose la tapa de los sesos.
No, no me lo digan. No quiero saberlo.
Estalla una guerra, o una revolución, o se levanta el pueblo contra el tirano. Y todos, sin excepción, debemos elegir.
Hay quien duerme tranquilo por las noches, colabora discretamente con el invasor, el dictador o los militares, denuncia discretamente nombres, o patenta tiritas, vacunas contra la malaria o mapas genéticos, ondea banderas, trabaja para una multinacional o se convierte en poeta oficial y saluda marcialmente.
Y hay quien se echa al monte, reparte folletos anónimos, o firma una carta de denuncia o se une a manifestaciones silenciosas; No, no se me hagan ilusiones: éstos siempre andan dando avisos de bomba o levantándose la tapa de los sesos.
21 febrero 2006
Es la hora del lector. Se le pide que decida sobre cuestiones que no pueden esperar, sobre asuntos de vida o muerte. Responda, por favor, cuidadosamente:
1. ¿Quién? :
a) Un coronel frente al pelotón de fusilamiento...
b) Una niña que vende cerillas en un crudo invierno...
c) Un ex-policía corrupto que hacía las veces de detective privado...
d) Un hidalgo, con rocín flaco y galgo corredor...
2. ¿Qué?
a) ...cercana la muerte, emprende un viaje a Venecia...,
b) ...tras ver un fantasma, decide vengar la muerte de su padre...,
c) ...se enamora simultáneamente de un torero y de un policía...,
d) ...se embarca en una goleta en pos de aventuras...
3. ¿Cómo?
a) ...y así, recorre el continente de punta a punta hasta que un buen día su avión se estrella en medio del desierto y...,
b) ...va ascendiendo en la escala social, encanallándose y empapándose de cinismo hasta que...,
c) ... después de deambular loco y ciego, acompañado de un bufón...,
d) ...es encerrado injustamente en una prisión durante treinta años, y tras escapar...,
4. ¿Para qué?
a) ...el que se fingía loco muere con la casi totalidad del reparto.
b) ...resuelve el caso, engaña a la policía y se escapa con la rubia.
c) ... muere atravesado por la espada de su hermano gemelo.
d) ...recupera la cordura en el lecho de muerte para mayor escándalo de lectores y demás inquilinos del manicomio.
1. ¿Quién? :
a) Un coronel frente al pelotón de fusilamiento...
b) Una niña que vende cerillas en un crudo invierno...
c) Un ex-policía corrupto que hacía las veces de detective privado...
d) Un hidalgo, con rocín flaco y galgo corredor...
2. ¿Qué?
a) ...cercana la muerte, emprende un viaje a Venecia...,
b) ...tras ver un fantasma, decide vengar la muerte de su padre...,
c) ...se enamora simultáneamente de un torero y de un policía...,
d) ...se embarca en una goleta en pos de aventuras...
3. ¿Cómo?
a) ...y así, recorre el continente de punta a punta hasta que un buen día su avión se estrella en medio del desierto y...,
b) ...va ascendiendo en la escala social, encanallándose y empapándose de cinismo hasta que...,
c) ... después de deambular loco y ciego, acompañado de un bufón...,
d) ...es encerrado injustamente en una prisión durante treinta años, y tras escapar...,
4. ¿Para qué?
a) ...el que se fingía loco muere con la casi totalidad del reparto.
b) ...resuelve el caso, engaña a la policía y se escapa con la rubia.
c) ... muere atravesado por la espada de su hermano gemelo.
d) ...recupera la cordura en el lecho de muerte para mayor escándalo de lectores y demás inquilinos del manicomio.
20 febrero 2006
19 febrero 2006
Este idiota que escribe no me deja en paz: –Escribamos una novela, una de las buenas, una obra maestra. Para que se acuerden de nosotros.
Será imbécil. Debe ser el último desgraciado que ignora que a la novela sólo se la puede resucitar una vez; insistir más no es de buen gusto.
–Un libro de poemas, de ensayos, unos Pensamientos, una novela erótica sin puntos ni comas, un ensayo sobre la sordera, una parodia de Coños de Prada(R), una elegía sin consonantes o sólo con la i o, yo qué sé, la segunda parte de Hamlet. Algo, lo que sea... escribamos, carajo, que nos hacemos viejos.– El pobre parece desesperado. No me extraña; debe de ser duro después de tantos años. Seguro que les tiene envidia hasta a los heterónimos. Pero no se puede, yo le explico, para eso estaba el Oulipo, los dadaístas, Beckett y el infumable del Arrabal. Ya ves, no ha quedado sitio.
–No puedes estar hablando en serio, algo debe de hacer –se diría que aflora un aterrado sudor en su voz– ALGO tiene que quedar original, puro, sin hacer, sin desvirgar... no puede ser que hayamos nacido tan tarde o tan temprano... Hemos trabajado duro, nos hemos esforzado, nos lo merecemos.Y ahí lo tengo otra vez lanzado a lloriquear y patalear hasta que logra fastidiarme toda la tarde de domingo. En estas ocasiones, y es algo de lo que no me enorgullezco, rencoroso y excesivo, a conciencia y sin escrúpulos, tomo una decisión que apunto cuidadosamente en mi agenda. Mañana le regalo, al idiota, otro paquete de 500 hojas en blanco.
Será imbécil. Debe ser el último desgraciado que ignora que a la novela sólo se la puede resucitar una vez; insistir más no es de buen gusto.
–Un libro de poemas, de ensayos, unos Pensamientos, una novela erótica sin puntos ni comas, un ensayo sobre la sordera, una parodia de Coños de Prada(R), una elegía sin consonantes o sólo con la i o, yo qué sé, la segunda parte de Hamlet. Algo, lo que sea... escribamos, carajo, que nos hacemos viejos.– El pobre parece desesperado. No me extraña; debe de ser duro después de tantos años. Seguro que les tiene envidia hasta a los heterónimos. Pero no se puede, yo le explico, para eso estaba el Oulipo, los dadaístas, Beckett y el infumable del Arrabal. Ya ves, no ha quedado sitio.
–No puedes estar hablando en serio, algo debe de hacer –se diría que aflora un aterrado sudor en su voz– ALGO tiene que quedar original, puro, sin hacer, sin desvirgar... no puede ser que hayamos nacido tan tarde o tan temprano... Hemos trabajado duro, nos hemos esforzado, nos lo merecemos.Y ahí lo tengo otra vez lanzado a lloriquear y patalear hasta que logra fastidiarme toda la tarde de domingo. En estas ocasiones, y es algo de lo que no me enorgullezco, rencoroso y excesivo, a conciencia y sin escrúpulos, tomo una decisión que apunto cuidadosamente en mi agenda. Mañana le regalo, al idiota, otro paquete de 500 hojas en blanco.
18 febrero 2006
Creo en una autor único, trino y voluntad todopoderosa, escritor de lo no dicho y nunca expresado. Presente y no inventado. Descendido a los intestinos de la crítica, muerto, sepultado y resucitado a los tres días, como en un veintitrés de abril, aseguran, murieron Shakespeare y Cervantes, esta coincidencia que ha contribuido mucho probablemente a que apenas sepa si lo que escribo lo escribo yo o ese idiota –en el sentido recto de este estado hermoso y beatísimo que comparto con más de uno– con el que me confundo en los días en los que hace sol, está nublado o no hay eclipse. Un veintitrés de abril de hastío, primavera y papelitos que se adhieren a las suelas y no se quieren despegar. Veintitrés de abril, día declarado por la UNESCO, día del libro y de, cómo no, de los derechos de autor. Algo que, llegados a este punto, oh lector, mi semejante, mi idiota semblable, ambos sabemos que no deja de ser una fantochada con visos de declaración universal de los derechos de imperio, emporio, expolio y monopolio. Amén.
17 febrero 2006
Que tu nombre te haga ser reconocido en los libros que escribas.
Escribir para que te quieran, sobre todo tus amigos.
Escribir para cambiar el mundo abrazado a la causa.
Escribir sinceramente para ganar prestigio y dinero.
Escribir como artesano, por afición profesional.
Escribir lo que escribirá después otro.
Escribir para la censura, para que te quemen públicamente los libros.
Escribir para olvidar y para que te olviden.
Escribir para que tu nombre quede grabado en panteones y listas oficiales.
Escribir desde lo alto, desde una isla, desde la distancia.
Escribir como una puta, por los derechos de autor y por el amor de los desconocidos.
Escribir con envidia, con rencor o por venganza.
Escribir por y para escribir.
Escribir para cambiar de mundo, de chaqueta o de barrio.
Escribir para dejar de llamarse López o Díaz.
Escribir para echar el rato, por tedio y por hastío.
Escribir para poder por fin saltarte los puntos y las comas.
Escribir para tu hija o para tus nietos o para tus abuelos.
Escribir anónimos, el verdadero oficio de todo escritor.
Escribir para que te quieran, sobre todo tus amigos.
Escribir para cambiar el mundo abrazado a la causa.
Escribir sinceramente para ganar prestigio y dinero.
Escribir como artesano, por afición profesional.
Escribir lo que escribirá después otro.
Escribir para la censura, para que te quemen públicamente los libros.
Escribir para olvidar y para que te olviden.
Escribir para que tu nombre quede grabado en panteones y listas oficiales.
Escribir desde lo alto, desde una isla, desde la distancia.
Escribir como una puta, por los derechos de autor y por el amor de los desconocidos.
Escribir con envidia, con rencor o por venganza.
Escribir por y para escribir.
Escribir para cambiar de mundo, de chaqueta o de barrio.
Escribir para dejar de llamarse López o Díaz.
Escribir para echar el rato, por tedio y por hastío.
Escribir para poder por fin saltarte los puntos y las comas.
Escribir para tu hija o para tus nietos o para tus abuelos.
Escribir anónimos, el verdadero oficio de todo escritor.
16 febrero 2006

Escribir bajo con pseudónimo, con otro nombre bajo otra máscara, tras un antifaz, entrar en el baile de carnaval con cuernos de diablo o mitra cardenalicia, pontificar, levantar banderas caídas, sembrar discordias desde la retaguardia, de incógnito decir verdades por la espalda, asustar, hacer reír, intrigar, hacer el payaso, de vientre y en plena calle, cambiar de sexo, dejar de llamarse Díaz o Gómez o Fernández, contradecirse, mandarlos a todos a hacer puñetas, perpetrar esa novelilla infame que desde hace tanto tiempo en el tintero, bailar con la más fea, cambiar de pseudónimo, desligarse, no retractarse, enseñarle el culo a los de arriba, no recoger premios, no pronunciar discursos de agradecimiento, no inclinarse, no besar las manos, hacer traición a la causa, cambiar de pantalones... Ya lo ve, la lista es larga y no hay nada más que ventajas.
